No vamos a decir que se extrañan esas micros amarillas, que más bien parecían camiones adaptados o tractores. Tampoco diremos que antes podías pasar mucho tiempo arriba de una micro hasta quedarte dormido mientras tu cara tiritaba al compás del vidrio de la ventana. No señores, no diremos que extrañamos esos tormentosos vehículos del antes cuyos conductores eran la cara misma del demonio. Y mucho menos diremos que "todo tiempo pasado fue mejor".
Lo único que podríamos afirmar con certeza, es que el actual plan de transporte público conocido -por los capitalinos- como Transantiago (¿les suena?) se ha transformado en un problema a la solución, mucho peor que el antiguo sistema. Y es que al menos antes el flujo se recorridos te llevaba a tiempo donde tu querías, y pasaba casi a cualquier hora. Mientras, son -para variar- los más pobres quienes han de sufrir las malas políticas del gobierno, pero nosotros (en eso insistimos)no afirmaremos que extrañamos a esos motores amarillos del ayer...la nostalgia no nos lleva al trabajo.
A propósito de la visita de Dan Gillmor a Chile (considerado padre del periodismo ciudadano) la interrogante surge casi espontánea, debido al progresivo aumento de este género virtual. Es que desde su concepción, la actividad periodística ha estado ligada a la gente. Nuestro oficio es por, para y desde las personas, aunque parece ser que los grandes consorcios mediáticos están perdiendo esta noción del rumbo.
Es en este canal en el cual el Periodismo Ciudadano pretende navegar hacia vertientes mas prósperas, cuyos efectos recién estamos presenciando. Hoy por hoy, los colosos medios tradicionales están siendo victimas de sus rígidas líneas editoriales, que limitan su visión de los hechos, tornando la noticia en un producto visto desde un solo balcón.
Fenómeno amenaza -entonces- para los empresarios periodísticos que asisten a una situación en aumento. Salvavidas -por cierto- para cientos de ciudadanos que encuentran en las nuevas tecnologías de la información una forma distinta de hacer comunidad, expresando su diversidad, y de paso, sumar fuerza a una revolución en auge. Usted tiene la respuesta y son muchos los balcones que ofrecen buena vista.